jueves, 20 de agosto de 2009

Sobre la (mala) educación- Mi continuo desengaño


También en podcast: http://www.poderato.com/alvarochamus/escapa-a-las-palabras

Desde pequeñito he sido de los
empollones de la clase: no me costaba sacar buenas notas. Sin embargo, me he diferenciado del "típico empollón" en el comportamiento. A partir de cierta edad descubrí que podía liarla junto con los gamberros sin verme afectado en las calificaciones, ya que, desde siempre, el comportamiento ha supuesto un porcentaje mínimo en el total.
Esto, por supuesto, jode bastante a los profesores, quienes están acostumbrados a recompensar a los alumnos aplicados y a vengarse de los alborotadores. En mi caso, podían bajarme la nota todo lo que pudieran por comportamiento que seguía siendo una buena nota.

(Sin embargo, no he sido tan cabroncete como el lector pueda imaginar hasta ahora. He sabido controlarme, por si acaso, y he compartido responsabilidades aún cuando la carita de niño bueno me salvó).

Cuando comprendí la
inutilidad práctica del 80% (por decir una cifra) de lo estudiado, me consolé con pensamientos tales como "nunca está de más saberlo" o "al menos, me sirve de práctica para futuros estudios realmente útiles". Pese a esto, no he podido evitar recaídas de rabia ante semejante pérdida de tiempo. Además, me he obligado a mí mismo a mantener las buenas notas, pues ya en su momento razoné: "No voy a tirar a la basura todos estos años", en cuanto al pasado, y "tendré que superar esto para realizar otros estudios y, ya que puedo, con buenas notas" en cuanto al futuro.
Pienso que uno no debe aceptar todo lo que el sistema social le impone, pero tampoco debe oponerse completamente a él. En mi caso, he decidido
adaptarme. Esta es una idea densa que se sale del tema principal y merece, como mínimo, otro post.

A continuación hablaré acerca de mis dos desengaños educativos más recientes: primero,
el Bachillerato. El año pasado, antes de comenzar ese nuevo ciclo, esperaba encontrar un grupo de unas 20 personas, la mayoría semejantes a mí en cuanto al mínimo de madurez, la responsabilidad en el estudio... ¡ZAS! 40 individuos con escasez de lo mencionado. También esperaba otra cosa de las clases: profesores mejor cualificados (siendo encima un bachillerato privado; algunos dicen que no tiene por qué, pero a mí entender, debería), conocimientos más útiles... ¡ZAS! Más de lo ya visto en la ESO. En fin: lo acepté y seguí empollando.

En segundo lugar, y más reciente, mi primer viaje de idiomas. Pasé 3 semanas en Irlanda este verano, y puedo decir que ha sido una buena experiencia. (Aprovecho para remarcar que estoy expresando mi opinión desde el punto de vista educativo, no en general). Por tanto, a nivel educativo... Yo esperaba estar completamente inmerso en el inglés, con compañeros dispuestos también a aprenderlo y ¿ya sabe lo que viene, eh? ¡ZAS! Tenía clases por la mañana en el nivel intermedio, y no quiero imaginar cómo eran los inferiores (el sistema era semejante en los superiores, también). Eran 3.30 horas de clases de lunes a viernes y los ratos con la familia. El resto del tiempo ¡rodeado de españoles!. Los había en masa y, por supuesto, ahí se hablaba en español. ¡Por favor! Si había gente que estaba allí exclusivamente para divertirse. Más de una vez me pareció un viaje de fin de curso

¿Qué es lo siguiente? Dentro de poco empezaré el temido 2º de Bachillerato. Siempre me han metido miedo con los nuevos cursos: "a ver si empiezas el estudio diario", "este es más difícil"... pero siempre ha resultado ser más de la misma mierda. Aunque seguramente tenga lo suyo, no creo que sea para tanto. En cuanto a la Universidad, no habrá ningún ¡ZAS!, ya que aplicaré la siguiente cita de Alexander Pope:

"Bienaventurado el que nada espera, porque nunca sufrirá desengaños"